¿Árbol que nace torcido…?

¿Árbol que nace torcido…?

La situación financiera de la Cooperativa de Transporte y el estado técnico de sus semiómnibus resulta complejo. Nuevas alternativas se valoran con tal de garantizar el encargo estatal: los viajes hacia los asentamientos rurales de nuestra capital

Han transcurrido más de diez meses desde la apertura de la Cooperativa de Transporte de Artemisa el primero de agosto de 2013, y registra más de 500 000 pesos de pérdidas, por lo cual el modelo de gestión aplicado no ha rendido los dividendos que se esperaban.

Enfrentan serios problemas para cumplir con su objeto social: prestar servicios de transportación de pasajeros urbanos, interurbanos y rurales, con los itinerarios, horarios y tarifas establecidas en el encargo estatal.

Una vez cumplido este, podrá ofrecer fletes con los precios que establece la cooperativa, según oferta y demanda. Sin embargo, se encuentran muy distantes aún de lograr la calidad y la estabilidad en los servicios, su sostenibilidad y la satisfacción de la demanda, como dispone el Lineamiento 283.

Muchos de los criterios de la población señalan la irregularidad de los viajes, alteraciones en el cobro del pasaje a estudiantes (50 centavos) y discapacitados, así como la ausencia de estas guaguas en horarios de la tarde y los domingos.

“La cooperativa no funciona correctamente por causas organizativas y económicas. El encargo estatal es su objetivo fundamental, y debe ejecutarlo con mayor calidad. Si no lo cumple, entonces queda en duda su razón de ser”, opina Raúl Rodríguez, jefe del Consejo de la Administración Provincial (CAP).

“Es preciso que respeten el enrutamiento y, a la par, busquen otras fuentes de ingresos, a fin de que puedan obtener mayores dividendos para sus socios y sean capaces de cubrir gastos”.

Jorge Luis Tablada, subdirector estatal de Transporte en la provincia, al frente de la cooperativa por acuerdo del CAP, asegura que el servicio a los asentamientos poblacionales del municipio cabecera les reporta pérdidas económicas, sobre todo en la apertura y el cierre de las líneas, porque los viajes se dan vacíos siempre en una dirección.

Además, la recaudación no compensa el arrendamiento de vehículos (17 305 pesos mensuales), de local (10 048), el litro de petróleo a 12 pesos, y un impuesto del 10 por ciento sobre las utilidades, alega Tablada.

“La población nos solicita extender el horario y los días de servicio, lo cual resulta imposible. Comenzamos a las 5:30 de la mañana, por lo cual en la junta directiva acordamos trabajar de lunes a sábado 12 horas, y descansar el domingo. Laborar después de las cinco de la tarde violaría el derecho de las tripulaciones.”

De un parque de 31 semiómnibus JMC, solo 22 funcionaban en el momento de nuestra visita. A ocho les faltaban las gomas y a uno la caja de velocidad.

“Una goma representa más de 2 000 pesos: cada carro lleva siete y la cooperativa no tiene presupuesto. Hay que valorar también el alto nivel de explotación de los vehículos y el deterioro de los viales en las rutas Cayajabos-Rancho-Mirador, Oceguera-Linconl-Mangas, la Quebrada y el Corojal. Tampoco podremos seguirlo cubriendo el asentamiento Morán, en San Cristóbal.

“Ofrecemos mantenimiento a los carros en condiciones difíciles; solo tenemos un mecánico que se ocupa de estos menesteres, junto con la tripulación. Estamos creando un área para ese fin”.  

Lo anterior contrasta con el Lineamiento 279, que insta a organizar y priorizar la atención y calidad de los servicios técnicos en función de la disponibilidad técnica de los medios de transporte, incluyendo el sector no estatal.

Debido a este inconveniente, priorizan los viajes hacia Guanajay, San Antonio de los Baños y San Cristóbal, porque son rutas que incluyen hospitales, y el tramo Mariel- Henequén, al tratarse de un territorio distante, agrega Tablada.

 Ajustando la corrida

La recaudación diaria ha aumentado, de acuerdo con Raúl Rodríguez. Antes llegaban apenas a 7 500 y a 8 000 pesos, hoy oscila entre 9 000 y 12 000. “Existe mayor control y ya liquidaron la deuda contraída en sus inicios con el banco.

“Junto a la Comisión de Implementación de los Lineamientos, hemos valorado un grupo de alternativas, como autorizar fletes a oferta y demanda con un precio máximo de cinco pesos, en carros debidamente identificados (actividad ya autorizada en su objeto social).

“También valoramos subarrendarlos a la tripulación, que debe responder a un plan de recaudación en correspondencia con la ruta y el encargo, y proponemos disminuir la carga impositiva al cinco por ciento, sobre la base de las ganancias reales y de la responsabilidad social.”

Mientras, una visita de control y fiscalización realizada por la Comisión Permanente de Trabajo Servicios a la Población, Defensa, Legalidad y Orden Interior, de la Asamblea Provincial del Poder Popular, el 29 de abril de 2014, arrojó deficiencias en el control del combustible, la recaudación, el número de viajes e incorrecta organización del trabajo.

Como es sabido, este constituye un experimento en varias esferas de la economía. “En el caso de las cooperativas no agropecuarias, la calidad de los servicios ha mejorado en la mayoría, y se ha incrementado la oferta; el problema fundamental siguen siendo los precios.

“Sin embargo, en la de transporte, la población se queja principalmente de la irregularidad de los viajes y el cobro del pasaje a dos pesos para cualquier destino.”

 Sin daños al pueblo

Desde el 7 de mayo ajustaron las tarifas de transportación, en correspondencia con la resolución 267 de 2013 del Ministerio de Finanzas y Precios, que establece el precio del transporte local municipal a un peso y el intermunicipal a dos de 0 a 39 kilómetros, a tres de 39 a 65, y 0,69 centavos por cada kilómetros cuando rebasan 65.

“Resulta complicado sostenernos a partir de la ínfima recaudación y asumir gastos sin subsidios. Quisiéramos que el pueblo conozca cómo funcionamos y las pérdidas que cada viaje representa. La cooperativa, una forma de gestión no estatal, debe prestar un servicio auxiliar a los asentamientos, pues no puede asumir todos los viajes”, expresó el subdirector estatal de Transporte.

Pero algo queda claro también: “cooperativa no es sinónimo de incremento de precios, ni de obtener ganancias a toda costa, mucho menos de indisciplina”, como sostiene Raúl Rodríguez. “Seguiremos buscando alternativas sin afectar la transportación hacia los asentamientos.”

En lo adelante, cada medida debe ir acompañada de la voluntad de sus socios de apostar por el éxito y la supervivencia de esta nueva forma de gestión; mas, de la efectividad de tamaña empresa, el tiempo tendrá la última palabra. Por María Caridad Guindo Gutiérrez

Datos de la Fuente del Articulo
Fecha: 
2014-06-02
Fuente: 
El artemiseño